El ciclo revolucionario de 1830 inició en Francia, cuando
el rey Carlos X, que había sucedido a su hermano
Luis XVIII, optó por la restauración de la monarquía
absolutista. Para ello, expidió una serie de leyes que
abarcaban la disolución de la Cámara baja, el cambio
del sistema de sufragio, que excluía a la burguesía y la
supresión de la libertad de prensa.
Entre el 26 y 29 de julio de 1830, los estudiantes, obreros
y otros sectores populares levantaron barricadas en
las calles de París y se enfrentaron al ejército. El 29 de
julio, Carlos X abdicó al trono y fue sucedido por Luis
Felipe de Orleans. El nuevo rey, con el apoyo de la alta
burguesía, excluyó de todas las decisiones políticas a
los sectores populares que luchaban en las calles.
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